No todos los niños tuvieron ni tienen ese privilegio que debiera ser un derecho, como la copa de leche, como el cuidado, como el respeto, como el amor. Porque los libros son y seguirán siendo todo eso para la vida: alimentos imprescindibles, herramientas para la soberanía del pensamiento.
Un instrumento de libertad: bien lo saben los inquisidores que alentaron la quema de “textos peligrosos” en años infames; bien quienes los enterraron para preservarlos. Y quienes siguieron escribiendo. Y los editores, imprenteros, diseñadores, libreros, críticos, docentes que siguieron la posta.
En formato papel o digital, el libro seguirá ocupando un lugar importante en nuestra cultura, que es lo que hacemos con nuestra experiencia. Y, sobre todo, lo que hacemos para conjugarla en plural.
Mi homenaje al Libro en el Blog Retro, que hacemos con mis compañeras de archivo. Entren que está lindo: http://www.lavoz.com.ar/retro