20.1.19

El telar y la flecha




Corrés el velo de la noche
para volver a tu desobra
en cuarto propio

con fruición de escalpelo
rasgás 
de la sintaxis la hiladura
sembrando cabos sueltos
como planetas
desquiciados

memoria in fabula tu trama
del revés
allí donde las sangres el fuego y el deseo
improvisan batallas
y lo alejan de vos


-al fin y al cabo, su odisea-

así
sería recordada para tranquilizarnos
tu condición de puerto

pero sabés que no
que hubo más que eso

que fueron tus manos entrenadas
en el arte de decir
y desdecirte
las armas verdaderas
que guiaron el rumbo de la flecha
y el destino
de todos.

a.g.





6.10.18

Didi y las luciérnagas




Leo y releo en estos días ese libro maravilloso de G. Didi-Huberman, "Supervivencia de las luciérnagas". Para pensar una vitalidad política de supervivencia frente a los poderes, la luciérnaga como metáfora de esa vitalidad discreta y vibrante en medio de la noche/tiniebla, pergeñada por Pier Paolo Pasolini en su artículo contra el fascismo (contra todos los fascismos).

Extraigo, estas ideas y citas:

- la luciérnaga como imagen dialéctica (concepto benjaminiano), destinada a comprender de qué modo los tiempos se hacen visibles, cómo la propia historia se nos aparece en un resplandor pasajero que hay que llamar "imagen". Señales humanas de la inocencia ("Un operador temporal de supervivencias"). Recordemos que Didi sigue el concepto de "supervivencia" a Warburg (hay dos directrices metodológicas es la lectura warburgiana de las imágenes: Nachleben (pervivencia) y Pathosformel).

-define "imaginación" como trabajo productor de imágenes para el pensamiento. La imagen es portadora, a ese título, de una potencia política relativa tanto a nuestro pasado como a nuestra "actualidad integral" y, por ende, a nuestro futuro (92).

- la cuestión de las luciérnagas sería, ante todo, política e histórica. Dice Pasolini: el verdadero fascismo es el que la emprende con los valores, con las almas, con los lenguajes, con los gestos, con los cuerpos del pueblo".

- En la sociedad contemporánea, ese poder sobreexpuesto del vacío y la indiferencia transformados en mercancía.

- Discute a Agamben, en la lectura redentorista de las supervivencias. Darse los medios para ver aparecer las luciérnagas, tarea que exige coraje _virtud política_  y poesía, que es el arte de fracturar el lenguaje, de quebrar las apariencias, de desunir la unidad del tiempo (53).
Sólo la tradición religiosa promete una salvación más allá de todo apocalipsis y de toda destrucción de las cosas humanas. Las supervivencias no conciernen más que a la inmanencia del tiempo histórico: no tienen ningún valor redentor.  (...) No son sino resplandores pasajeros en medio de las tinieblas, pero en modo alguno el advenimiento de una gran luz de toda luz.
-El saber de la luciérnaga es un saber clandestino, jeroglífico, de las realidades constantemente sometidas a la censura.
Es preciso que la memoria sea una fuerza y no una carga (Arendt). Retirarse sin replegarse (Lessing).

"no hay que decir que la experiencia, en cualquier momento de la historia, haya sido "destruida". Por el contrario _y poco importa el poder del reino y de su gloria, poco importa la eficacia universal de la "sociedad del espectáculo"_ hay que afirmar que la experiencia es indestructible, aunque se encuentre reducida a las supervivencias y a las clandestinidades de simples resplandores en la noche" (115).







25.9.18

Diarios de exilio, de Yannis Ritsos



1 DE NOVIEMBRE

La niebla tiene alas negras igual que grajillas
la niebla no tiene ojos
su ceguera busca nuestros ojos, nuestros bolsillos
como un viejo adivino la mano.

No podemos ocultar nada más.
Aquí las cosas dejan su interior afuera
como un calcetín sucio que nos sacamos antes de ir a dormir
y los pies quedan desnudos y las caras también.

Día a día hablamos más en singular.

Cada sombra tiene la forma de un recuerdo
pero la sombra de la mano invisible de la madre
toma la forma de las voces que no se oponen a ti
se convierte la taza, el café, un pedazo de pan, el termómetro
incluso la máquina de afeitar junto a vaso en el pequeño espejo.

Las lámparas de la habitación son dos.
Limpiamos los cristales con diarios
tú uno, yo otro _hoy es día de servicio.

Nuestros movimientos son casi idénticos.
No nos miramos.
Disfrutamos esta semejanza.
Observamos por la ventana el cielo perdido en la niebla.
Todas las cosas, entonces, tienen la forma de lo eterno.

Y. Ritsos (Traducción de Natalia Figueroa. Cuadro de Tiza. Santiago de Chile)

19.3.18

Hablo de cosas


HABLO DE COSAS

Y preguntarle al tiempo en qué lugar
de la memoria
recala el alma de las cosas

si con su ausencia
desfallece la impronta
sensible en nuestra carne
del encuentro con ellas
hablo de cosas y no de seres
o de cosas que evocan seres
o de aquello que hicieron de nosotros
las cosas con los seres

si fuera posible desaparecer con ellas cuando desaparecen
del abandono en cualquiera de sus formas
merodeando el olvido
como la llama vacilante de una vela
al final de la noche

res extensa
cogita res
nuda res
ningún paraíso virtual
me  asegura que aun no estén
aquí.


a.g.

14.2.18

Descenso de Orfeo



No te des vuelta

escucha

demasiado tarde

_él no era Ulises_



cuando al mirarse en ella

vio el hilo rojo

que brotaba del corazón del pájaro



como una premonición



se vio ser el camino


la huella la frontera

la calma rubia del desierto

la rebelión del agua



porque no podía dejar de ver

atrapado en la sinfonía del caos

dejar de verse del Todo


fuera de sí


de quien fuera



mientras una cierta música


que no prometía la felicidad

impulsaba su cuerpo

hacia la luz.





(A.G.)

4.9.17

Los que vinieron, los que vienen




Cómo cambió el mapa de la inmigración. En 1914, tres de cada 10 habitantes eran extranjeros. Hoy, son sólo el 4,5%. Los niños migrantes, entre sus orígenes y la adopción del país.

Nota en La Voz, en el Día del Inmigrante (4 de setiembre)




31.8.17

El hombre que espera




"Me pregunté, no por qué vivía, sino por qué había vivido. Supuse que por la espera y quise saber si aún esperaba algo. Me pareció que sí.

Yo, en medio de toda la tierra de un Continente, que me resultaba invisible, aunque lo sentía en torno, como un paraíso desolado y excesivamente inmenso para mis piernas. Para nadie existía América, sino para mí; pero no existía sino en mis necesidades, en mis deseos y en mis temores."

ZAMA, Antonio Di Benedetto

21.7.17

El grito silencioso de Walter Benjamin






Por María Malusardi

A pocos días de haberse cumplido el 125 aniversario de su nacimiento, el teórico alemán está cada vez más presente. Con ediciones de El cuenco de plata y Eterna Cadencia su legado se reproduce y no calla.

https://revistakunst.com/2017/07/21/el-grito-silencioso-de-walter-benjamin/





14.11.16

Viaje al país de Le Clézio



(texto de contratapa de la novela "Urania", en la edición argentina de El cuenco de plata)

Una de dos: uno se arriesga a ser tragado por la literatura, o a ser tragado por sí mismo. Si se deja tragar pro sí mismo, se vuelve loco. Si se deja tragar por la literatura, se vuelve escritor. El camino de JMG Le Clézio va de la locura a la escritura, de la escucha de sí mismo a la del mundo, del torbellino de la palabra al tiempo del relato. El atestado hurgaba en las fisuras de la lengua de la tribu y con ello en los fundamentos de la individualidad. Admirador de Lautréamont, Artaud, Rimbaud, Michaux, la violenta sintonía con los abordajes del nouveau roman, de Nathalie Sarraute, con los sucesos del mayo francés. Pero en pleno estallido de la revuelta Le Clézio se internaba a solas en la selva, y entraba en contacto con las culturas originarias de México y Panamá: comenzaba su radical viraje hacia las cosas. Es por eso que puede parecer no un escritor sino muchos, autor ubicuo e inasible, pues ha sabido poner la aparente variación de sus intereses al servicio de una invariable sinceridad. La extranjería y el viaje son sus marcas permanentes: el viaje de exploración interior, el viaje del aventurero que sigue las huellas de sus ancestros, de sangre y de letra (Verne, Stevenson), el viaje del anti-antropólogo que se empecina en escuchar lo que las culturas que la suya ahogó en esclavitud y sangre tienen aun para decir.
Urania es uno de sus libros que mejor lo sintetizan. El geógrafo francés Daniel Sillitoe remonta las fuentes del Tepalcatepec. Descubrimiento de sí mismo, desencantada visita a los estertores finales del discurso revolucionario en Centroamérica, incursión en la vida real de persona reales en una época de multiculturalismo en la que todos son, como el visitante, extranjeros. Entre el viaje de iniciación y la huida, entre las ilusiones perdidas y el retorno crepuscular, el impulso utópico en sí mismo preserva su esencial nobleza.

Ariel Dilon.