18.7.14

Trébol de cuatro





Xilografía, 1/1, Guiu 2013

Queremos tanto a Tomás (in memoriam)





«En Caracas, donde viví exiliado durante ocho años, me preguntaba todas las mañanas qué permite a un hombre ser más libre que los demás. Aprendí entonces que la llave de toda libertad es la imaginación. Aprendí que el primer mandamiento de un escritor y de un lector es no tenerle miedo a la ima­ginación. Si mi imaginación es libre, me dije, no habrá nada que me impida escribir o hacer lo que siento. La libertad no teme a los rechazos, ni a los silencios, ni a las negaciones. Entregar el ser por completo en cada libro, arriesgar a cada instante todo lo que uno tiene y todo lo que uno es ­la felicidad, la tranquilidad, la respetabilidad­: ése es el auténtico juego de la libertad que debe jugar el novelista. Ese es un juego en el que nunca hay derrotas.»

lo publica La Balandra, en face. El texto completo:

http://fundaciontem.org/las-ficciones-son-nuestra-rebelion/

y en La Nación, también un recuerdo

http://www.lanacion.com.ar/1710254-tomas-eloy-martinez-una-pasion-que-burlo-los-limites-de-la-ficcion-y-la-realidad

15.6.14

Eurídice o la fatalidad





Sobre las ruinas,  jirones de tela que habitaran el cuerpo vivo de otro tiempo.
Las alimañas y el polvo en la escena camuflada de la desolación.
Era muy joven, pero conocía la oscuridad.  Iba tanteando, para sentir la frialdad áspera de la piedra y el olor de su hombre.
Antes del calor, de la luz, de la mirada.
Era preciso ser cautos y obedecer la consigna.
Pero él sólo podía ser fiel a sí mismo; ver para creer.  Y no esperó.




(A.G.) 

11.3.14

Días de poesía


Mañana empieza el Festival Internacional de Poesía de Córdoba. Es la tercera edición de un encuentro que parece haber llegado para quedarse.
Tengo la alegría de integrar la lista de 60 poetas que llevarán sus voces hasta el patio central del Cabildo, donde también ocurrirán la música y el cine. Los bienvenidos intercambios, canjes, mixturas y contagios entre las artes, sus hacedores y sus públicos, como en ediciones anteriores, volverán a prodigarse.

Abrir la poesía a la gente, tender un lazo entre nuestras palabras y quien las acoja, y que esa ceremonia se convierta en fiesta. Ser receptores también de esas otras voces que hacen posible mantener viva la llama de la creación.
Para que  la lengua siga siendo esa dama indómita capaz de dar testimonio, de hacer sentir, de suscitar revelaciones profundas y terribles de este animal que somos... Así sea, una vez más.







7.3.14

La pasión según Clarice



no habrá piedad en la ofrenda de la boca
a la abyección hermana de la carne 


mientras el verbo se haga sombra
y su matriz un círculo de fuego.








25.2.14

A real sand



My lenguage is over me undressing my words. Pushing me into the real sand.


9.1.14

Parterogénesis


Herida por los fragmentos del espejo que atravesó la carne
se devora a sí misma.
Es minuciosa la metamorfosis.



* Obra de Pat Andrea que ilustra una de las versiones de "Alicia en el país de las maravillas", el clásico de Lewis Carroll


18.12.13

El necesario abandono

A veces tengo la alegría de encontrar estas cosas, de la manera más inesperada. Son fragmentos de una de las ponencias presentadas  en un congreso de literatura brasileña post 70 que después se reunieron en un libro. Traduje lo mejor que pude.



El necesario abandono: sobre desapariciones, fantasmas y mitos. Por Denilson Lopes.

 “ Si la invisibilidad comúnmente tiene un sentido negativo en un primer momento de una política de identidades, tal vez ahora ella pueda significar algo diferente. Ser invisible en una sociedad consumista puede ser una manera de hacer una diferencia por pausa y sutileza. En una sociedad donde todo y todos deben ser visibles a cualquier costo, incluyendo más y más a diversos grupos minoritarios; en este sentido la transgresión y la diferencia son apenas estrategias de marketing. Por cierto, “invisibilidad” no significa esconderse, huir de la realidad, sino simplemente una forma de enfrentar el poder corrosivo del simulacro, el exceso de imágenes y signos, cada vez más desprovistos de sentido.”

¿Como sería posible, entonces, hoy, no sólo una estética sino una ética encarnada en la desaparición en tiempos de máxima exposición, cuando el marginal es “glamorizado”, vendido y empaquetado en las mejores editoras del ramo? ¿El propio silencio no sería apenas un golpe publicitario para valorizar obras y crear un aura en torno del autor? ¿O el deseo de desaparecer en el paisaje, de ser apenas uno más, se podría cifrar como deseo de muerte? Hay un frágil legado de liviandad, una posición, una brecha, si permitimos que un paisaje nos tome y nos reeduque para la delicadeza y para el desamparo.

Habría una liviandad en lo efímero. Si hay un efímero melancólico, constitutivo del Barroco histórico en lo moderno (Baudelaire, Benjamin, Pessoa, etc), que revive y actualiza sin fin el pasado y sus trazos, hay, por otra parte, un efímero positivo, más explícitamente cósmico, que atraviesa la historia de la mirada en la Francia del siglo XIX (cf. Monet) y que me parecen servir de “puente” teórico y estético entre Asia y Occidente, que integra, aceita y transforma la fluidez de los flujos electrónicos, transformando sus efectos y creando flujos imagínicos que tienden a ignorar la urgencia-simulacro del mercado. Un efímero sin melancolía, que reelaboraría, en lo precario y lo frágil, los extractos del tiempo, sus paisajes, sus facciones y sus imaginarios.

Esta levedad en lo efímero es un antídoto que procuraba para la melancolía, para los fantasmas que no nos dejan, para los mitos del pasado que nos pesan. Frente a l dolor suave del pasado que no pasa, una “modesta alegría”. No resistir el empequeñecimiento de las cosas y las personas. El retrato envasado. … La levedad de la deriva, la liberación del peso de la orfandad, dos que desaparecerán. Vestigios de deseos tardíamente percibidos. Encanto al conseguir recordar las dichas tanto como las pérdidas. Suave delicadeza de un ocaso”.


Denilson Lopes es doctor en Letras y profesor de la facultad de comunicación de la universidad de Brasilia, investigador del CNPq. Autor de El hombre que amaba los muchachos y otros ensayos (2002), Nosotros los muertos: melancolía y neo-barroco (1999) y coordinador de Imagen y diversidad sexual (2004) y El Cine de los años 90 (2005)

*la imagen es una fotografía del artista David Trullo titulada "Invisible man", y extraida del blog http://javierdiazguardiola.blogspot.com.ar