18.3.13

Unas raíces









La idea de construir algo, de establecer unos cimientos, siempre como un deseo aunque con las contradicciones propias de un alma nómade...
Algún anclaje ahora,  sin embargo, un pedazo de tierra con muchos árboles, algunos cactus, chañares, algarrobos, palos borrachos y hasta un ceibo, en abundancia... y las espinas gruesas, que no le perdonan la vida a ningún calzado, por más reforzada su suela.
Un horizonte montañoso, el bello filo de la sierra Comechingona.
El olor del bosque nativo, la textura agreste del follaje, el cielo limpio de opacidades y luces estentóreas. Los sonidos de la fauna y del viento.
Mi hombre, cerca.
Un lugar que me impulsa al silencio, y a tomar contacto con los datos de la naturaleza, y los de mi propio cuerpo explorando los matices sensoriales del entorno.
Un bicho de ciudad, descubriendo la potencia de los sentidos, de la observación penetrante y sutil de la vida en su materialidad.