21.11.09

Noviembre



A veces atrapamos los ojos frágiles de nuestros hijos.

Hogar de naipes que construimos
con paciencia de caracol.

Vela el placard la enagua de la madre.

La noche es sin caricias.

2 comentarios:

Rossana Vanadía dijo...

La noche desespera, siempre pensé en eso. O el sueño de la razón producen monstruos como en Goya. Pero inevitablemente, despertamos. Besitos

ANDREA GUIU dijo...

Sí... despertamos para volver a levantar nuestro hogar de naipes. Así, cada día. La noche desespera, pero también humaniza, es como una desnudez. Abrazo grande.